Los podemos adquirir en multitud de comercios especializados y grandes superficies, con unos diseños llamativos y precios bastante ajustados. Hace algunos años daba la impresión que adquirir un sistema audiovisual completo significaba que el usuario compraba algo barato y que estaba por debajo -a nivel de resultados- de lo aportado por un equipo modular, cuestión que podía ser cierta en parte, pero ahora, con las tecnologías derivadas de microchips y procesadores programados, se puede reducir notablemente el tamaño de los elementos de un sistema sin tener apenas que renunciar a prestaciones ni calidad audiovisual.